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lunes, 8 de noviembre de 2010

Buen punto para Gimnasia (0-0)

Aunque no se abrió el marcador, el “lobo” dejó una buena impresión, especialmente porque salió a jugar de igual a igual.



En la previa al encuentro disputado en Isidro Casanova se especulaba con un equipo local avasallando al rival con un esquema ofensivo y jugadores de experiencia y con un conjunto jujeño cauteloso apostando exclusivamente al contraataque. Sin embargo, la actitud de unos y otros rompió todos los pronósticos. El visitante salió adelantado en el campo aprovechando con Pajón y Carretero los espacios dejados por los extremos por los dirigidos por Blas Giunta.

Gracias al nerviosismo del rival, el Lobo se animó a buscar el arco contrario. Primero con una buena jugada individual de Nilo Carretero, de lo más destacado del encuentro por sacrificio y juego, que lo encontró a Balvorín en la puerta del área para que el delantero enganchara y sacara de zurda un remate rasante.

Antes del final de la primera etapa, otra vez el zurdo volante de Gimnasia generó esta vez desbordando y ejecutando un centro que por milímetros no llegó Romero de cabeza ante la salida en falso del arquero.
El comienzo de la etapa complementaria encontró a Almirante apostando por más delanteros pero sin saber como recuperar la pelota y mucho menos como doblegar a la impecable doble línea de cuatro dispuesta por Pancho Ferraro.

Almirante se vio sorprendido y le costó horrores recuperar la pelota por la falta de jugadores de características defensivas, sobre todo en un medio campo que el Lobo se hizo amo y señor con los batalladores Yedro y Iuvale. Pero cuando los aurinegros lograban apoderarse del dominio del partido desnudaban la imprecisión de los jugadores encargados de crear, como el caso de los hermanos Díaz.
Con el correr de los minutos desde las tribunas se reflejaba la ansiedad y el malestar con los jugadores locales y con el árbitro que en la primera llegada del partido omitió un penal de Machado sobre Verón en un choque de cabezas provocado por el tardío cruce del defensor uruguayo.

El desarrollo cada vez fue más monótono y sólo se arrimaban a los arcos con remates de media y larga distancia, de los pies de Rodrigo Díaz y del incansable Pajón. Giunta tomó nota de los espacios que encontraba el Lobo y apostó por el ingreso del volante jujeño Carabajal por un fastidioso Román Díaz. De esta forma, el juego fue más trabado en el medio campo y recién con el ingreso de Marclay se rompió la tibieza ofensiva. El delantero encontró por afuera la posición para desbordar a la defensa rival y con precisos centros encontró primero a Carretero, que cabeceó suavemente y después a Di Vanni que no pudo capitalizar el pase de Pajón.

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