
Su gol fue uno de los más festejados en Gimnasia. No sólo porque implicaba quebrar la férrea defensa de Patronato, sino porque además era convertido por Gustavo Balvorín.
“Rin Rin” entró faltando 16 minutos. Marcó gol, hizo expulsar a Mansilla cuando se escapaba para anotar el segundo tanto y asistió magistralmente a Jorge Luna, que no pudo con Bértoli. En ese lapso hizo recordar a aquel goleador clave en el ascenso del 2005 y en el año siguiente jugando en primera división.
Pero antes del minuto 33 del segundo tiempo, cuando Balvorín infló la red tras un pase perfecto de Jorge Luna, hubo un partido. Y fue complicado en todo momento.
Desde el arranque, el equipo jujeño salió a buscar el triunfo. Nadie puede negar la vocación que tiene en casa, pero también es cierto que los rivales de turno saben que cortando los circuitos futbolísticos que generan Luna, Gustavo Britos y Nilo Carretero, la historia se le complica.
Ayer, los “rojinegros” fueron inteligentes en este aspecto. Con dos rígidas líneas de cuatro optó por no dejar jugar, pero tampoco intentó atacar. Fue muy pobre lo propuesto por el visitante.
Entonces, la primera etapa pasó sin pena ni gloria. El arquero Bértoli se anticipó justo a un cabezazo de Milán, que por cierto se sintió mucho más cómodo de líbero que de stopper por derecha, donde se lució Machado. Y luego un tiro de Britos pasó por arriba del travesaño. Demasiado poco para 45 minutos de ¿fútbol?
El técnico Francisco Ferraro buscó en el banco de los relevos las soluciones a los problemas y con el ingreso de Antonio Romero por Britos dio en la tecla.
Es que el “Chaco” fue el delantero más incisivo. Complicó su entrega, peleó todas las pelotas y pasó a ser un dolor de cabeza para la segura defensa paranaense.
Sin embargo, el gol no llegaba. Encima, el tremendo esfuerzo físico realizado por Silvio Iuvalé le pasó factura y debió salir.
Y otro acierto de “Pancho” fue la entrada de Balvorín. En realidad, el DT reconoció luego que estaba pendiente de Machado, que durante la semana había sido duda por una molestia en la rodilla. Pero se la jugó y mandó al tucumano a la cancha.
Gol, delirio y festejo interminable. “No sabés la falta que me hacía”, reconoció el punta a El Tribuno de Jujuy ya cuando la noche le ganaba a luz del día.
El equipo no jugó bien, es cierto. Sin embargo, una semana atrás había hecho todos los méritos para gritar victoria y se quedó con la manos vacías ante Unión. El fútbol tiene estas cosas y por eso es tan emocionate, impredecible y popular.
El próximo lunes 18 visitará a Aldosivi en Mar del Plata, donde tendrá que revalidar que va por el buen camino.
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