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lunes, 6 de septiembre de 2010

Gimnasia y una merecida victoria

El equipo de Ferraro fue más que su rival y mereció ganar por más de un tanto de diferencia. Sin embargo, la pelota no quiso entrar.

A pesar de sufrir otra expulsión -esta vez vio la tarjeta roja Machado-, el “lobo” tuvo momentos de buen fútbol ante el líder.

Gimnasia empieza a mirar el torneo de la B Nacional con otros ojos. Es que con dos triunfos consecutivos se acomodó en el lote de arriba, ilusionándose con la vuelta a la “A”. Si bien falta un largo camino por recorrer, este presente es alentador.



Boca Unidos de Corriente llegaba siendo el único puntero del campeonato, pero a la hora de la verdad fue un equipo timorato, mezquino y sin ambiciones. Nunca se plantó a dar pelea en serio en mitad de cancha hacia arriba. Dejó que el dueño de casa se pusiera el overoll e hiciera todo el esfuerzo para llevar adelante el trámite.


El arranque fue así. Con un Luna inspirado, encontró los espacios y lastimó hasta que llegó el gol. En realidad, la fortuna influyó, ya que César González en lugar de despejar el peligro mandó el balón al fondo de las mallas, tras un centro impecable de Luna precisamente.


Los correntinos sintieron el impacto y reaccionaron. Al menos, lo intentaron. Un cabezazo de Meloño podría haber implicado el uno a uno, pero Pablo Bangardino se lució abajo.


En el complemento se pensó que Boca Unidos metería más presión para alcanzar la igualdad, pero otra vez el “lobo” sorprendió y a los 20 segundos Romero casi aumentó la cuenta.


Después una brillante intervención de Nereo Fernández impidió el grito de Luna y luego el propio enganche, tras una serie de rebotes, pateó muy desviado en el área chica.


Gimnasia era más, pero la expulsión de Luis Machado -el árbitro Sabino le mostró la segunda amonestación por un foul sin relevancia- llevó a sobrevolar fantasmas del pasado.


Igual, vía contragolpe, el dueño de casa metió miedo. Es que creció la figura de Ramasco en el medio junto Iuvalé y todos redoblaron esfuerzos.


Lo que llamó la atención fueron las pocas ideas de los visitantes. Jamás hicieron circular el balón de un lado hacia otro para poder aprovechar el hombre de más que tenía dentro del campo. Es más, con el ingreso del interminable Luis Tonelotto, empezaron a llover los centros al área. Allí Bangardino se lució junto a Pomba y el juvenil Ferreyra, que terminó en la zaga central.


Iuvalé reventó el palo izquierdo de Nereo (mereció ser gol) y al final Carretero se comió un gol increíble, tras un jugadón de Britos.


Gimnasia se fue sacando pecho del “23 de Agosto” y pensar que en su última presentación en casa, ante Chacarita, los silbidos se habían hecho sentir.


El fútbol siempre da revancha. Ferraro va encontrando el funcionamiento colectivo que pretende, pero lamentablemente las expulsiones siguen siendo un dolor de cabeza importante.


Ahora se viene Instituto de Córdoba, otro rival que sueña a lo grande, donde el “lobo” deberá ratificar que va por el camino correcto.


El envión anímico también debe hacerse valer en este momento dulce.


Gimnasia festejó en casa y saldó una deuda que tenía consigo mismo y con su gente.

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