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domingo, 19 de octubre de 2008

Las reglas del juego no perdonan

Gimnasia de Jujuy continúa sin poder cortar la racha adversa de visitante. Más allá de sus esfuerzos, que incluyeron cambios tácticos y de jugadores, el equipo de Labruna no pudo torcer el rumbo al toparse con un rival que usó el oficio y aprovechó de sus figuras para quedarse con un triunfo. Sin embargo, la sensación de la derrota en el equipo jujeño tiene ahora un leve sabor a mejoría a diferencia de lo mostrado en su última presentación fuera de Jujuy.

Esta vez la imagen se corrigió en donde más inconvenientes tenía en los partidos pasados: su defensa. Esta vez los goles de su rival no llegaron por desconcentraciones o fallas de juego, sino por pura efectividad. Incluso Labruna consiguió una buena variante en su zona media con la inclusión “refrescante” de Walter Busse, una grata revelación que con pocos minutos mostró chispazos de lo que puede llegar a ser con la continuidad conveniente.

Ofensivamente le faltó la frialdad, es lo único cuestionable de un equipo que hasta pudo haberse llevado los tres puntos. A diferencia de otras actuaciones, los delanteros carecieron de la certeza para anotar al menos una de cinco situaciones netas que contó en el primer tiempo.

Nuevamente Gimnasia tuvo altibajos pero esta vez quedó, al menos para el técnico, la tranquilidad de haber encontrado el orden que no tenía de visitantes en este torneo. Sumar cuatro hombres en una misma línea fue una decisión acertada y saludable, porque el técnico mostró que cuando debe abandonar su libreto, lo hace buscando la mejoría. El ingreso de Ramón fue lo que se esperaba, más allá de las falencias técnicas que aún pueda mostrar el jugador por su ausencia de las canchas, pero su voz de mando aunque parecieron leves discusiones en el campo de juego, mantuvieron siempre a la última línea con mucha atención.

En la mitad de la cancha, el ingreso de Busse constituyó una suerte de variantes porque aunque no tiene el mismo despliegue de un experimentado carrilero por la banda derecha, brindó parte de su habilidad y un par de combinaciones con Ramírez, Arraya o Franco, sirvieron de presentación para pensar en que su crecimiento puede ser posible. La combinación con Luna también es posible, siempre y cuando este habilidoso “chiquitín” juegue más con sus compañeros.
Esta claro que Luna ocupa y rinde mejor jugando en la posición de enganche, un lugar que ayer mostró en buen momento a David Ramírez pero el ex Olimpo falló en lo esencial del juego: el gol.

Más allá de que Gimnasia pagó castigo por la falta de definición tampoco se puede desconocer que tanto Ramírez como Arraya hicieron jugadas lógicas para conseguir ese anhelado premio, pero se encontraron en un par de circunstancias que al definir la puntería les jugó en contra. Ambos tuvieron al menos dos jugadas netas cada uno para haber podido cambiar la historia del partido.

También se podría advertir que si Gimnasia hubiese decidido cambiar el esquema al arrancar el segundo tiempo, seguramente hubiera sorprendió a Estudiantes que salió dispuesto a llevarse los tres puntos. Haber vuelto al juego que más conoce hubiese controlado a Estudiantes. La propuesta de cambiar es saludable, pero no debe abandonar su estilo, eso lo hace diferente y sorpresivo, 

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