“Es una cuestión de actitud... es sólo una cuestión...” suena Fito Páez en una radio de Rosario. Hacia pocos minutos Gimnasia de Jujuy acababa de perder con el equipo del cual el cantante es hincha: Rosario Central y uno se quedó pensando en la frase de la canción.
El “Lobo” no tuvo tiempo de saborear la gran victoria sobre River del domingo último pasado, que ya se volvía a Jujuy con la pena de otra derrota de visitante. El fútbol tiene estas contradicciones de la victoria y la derrota en una misma semana. Lo raro es cuando se da en un equipo que viene de jugar con los dientes apretados para ganar un partido y le agarra dolor de muelas a la fecha siguiente, perdiendo todos los créditos. Encima llegaba en lo anímico mucho mejor que el adversario de turno. Llegaba tras “voltear” a un Grande como River y listo para dar el gran salto de visitante sobre otro que jugaba presionado por cuestiones internas y porque tenía el “clásico” de la ciudad a las espaldas.
Armado hasta los dientes, Gimnasia se plantó como el “guapo de la cuadra” en cancha ajena y la falta de criterio ya comenzaba a intranquilizar a los locales. Parecía cuestión de tiempo para que los jujeños desequilibraran el marcador, cada vez era más continuó la cercanía al arco de Broun, hasta que el “Lobo” tuvo ese momento de “Laguna” que no mostraba hace dos fechas, cuando Zariff probó un remate que sorprendió a Pezzutti, quien no pudo retener y Vizcarra empujó al gol.
Sin mediar mucho Labruna metió la variante táctica de Carranza por Busse y pareció errarle una vez más porque haber juntado al “pibe” con Ramirez y Carranza le habrían dado mayor volumen de juego;fue como cambiar de aire nada más, es más incluso el “Chiqui” tuvo que hallar la ubicación correcta y con Ramírez no consiguieron entenderse.
Central se conformaba con una ventaja que los sorprendió a ellos mismos y les sirvió para tomar confianza en el descanso. Labruna había encontrado hace dos fechas el sistema defensivo, pero a su postura ofensiva le faltó darle más coraje, soltarle más habilidad. A sus sociedades futbolísticas le faltó un empujón, una sorpresa para juntarle con el solitario Arraya.
Pero claro, el es quien conoce más que nadie los momentos de su equipo. Hizo las apuestas y ayer compró las combinaciones equivocadas; l equipo respondió a sus ideas, después se encontró con el cachetazo porque los otros se envalentonaron y las fallas se repitieron. La frase de Fito Páez sonaba cada vez más fuerte, los jugadores salieron masticando bronca en el micro, Labruna se había ido sin hablar. Ayer contó sus ideas, pero los cuestionamientos prefiere guardarlas en la intimidad del vestuario y pensar ya en Banfield. Es una cuestión de actitud.
HOY SERA A PUERTAS CERRADAS
El equipo que jugó el miércoles hizo un trabajo regenerativo en el estadio “23 de Agosto”, mientras el resto del plantel realizó un partido en espacio reducido bajo la atenta mirada de Omar Labruna en la mitad de la cancha. Previamente cuerpo técnico y jugadores habían mantenido una charla en la mitad de la cancha de al menos media hora.
Entre hoy y mañana se definirá la formación que el domingo a las 18.40 hora local, recibirá a Banfield por la décimo tercera fecha del torneo “Apertura” de AFA de Primera División. Si bien Gabriel Ramón ayer hizo un trabajo diferenciado, Ramasco tomo parte de la práctica y se aguarda que ambos puedan formar parte del equipo titular del domingo. Esta tarde practicará desde las 16.00 en Celulosa a puertas cerradas.
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